Así ha sido su santo este año: idas y venidas, cambios. Esta tarta, para celebrar el santo de María, plasma bien ese contraste: delicada por fuera y por dentro toda la fuerza del chocolate.
Exterior de crema de fresa, hecha con nata, mermelada de fresa y queso crema, para estabilizar y darle cuerpo a la cobertura. El borde inferior y los adornos es sólo nata y queso crema.
Por dentro bizcocho de chocolate relleno de crema de Nutella con virutas de chocolate con leche rallado y con un cordón de crema de chocolate negro conteniendo los rellenos.
Esta forma de decorar, me gustó desde que la vi por internet. Y me dije: vamos a probar.
Compré unas plantillas por Amazon, preparé la cobertura más utilizada para aplicar esta técnica: crema de mantequilla (ésta con chocolate blanco) y me puse manos a la obra. En verano... En Málaga... Hay que tener moral.
En principio, es simple: cubres la tarta, la pones a enfriar y cuando esté dura la capa externa, colocas la plantilla y aplicas la segunda crema a temperatura ambiente sobre la plantilla. Luego retiras el exceso con la espátula y despegas la plantilla cruzando los dedos.
Las posibilidades tanto de dibujo como de combinación de tonos son infinitas. Yo opté por aplicar este azul bellota, que es cómo algunas amigas y yo llamamos a este turquesa verdoso que abarca desde el verde menta, al aguamarina y hasta al verde azulado o azul verdoso.
Después, se adorna la tarta como te guste: más barroca o sencilla. De hecho, sola también me parece una tarta bonita, pero eso ya va al gusto del consumidor.
Supongo que hacer esto en Canadá o en una cocina fría es menos tenso que con un ambiente de calor veraniego húmedo, porque la crema de mantequilla se ablanda a los 10 segundos de salir de la nevera y hay que correr que te las pelas. Aquí dejo un video que contiene más o menos esta explicación, pero siempre queda más claro en imágenes.